Curiosidades del Call de Palma: 10 rincones de la Palma judía
En agosto de 1391, el Call de Palma fue asaltado. En 1435, los últimos judíos de Mallorca fueron obligados a bautizarse, y oficialmente el judaísmo desapareció de la isla. Y, sin embargo, el barrio sigue ahí: en una placa a ras de suelo, en el nombre de un callejón o en un arco que nadie mira. El Call Major llegaba hasta la Calatrava, a las puertas de Es Princep, así que basta con salir a la calle para empezar a leerlo.
1. Una palabra hebrea en el callejero
La primera curiosidad está en el propio nombre. Call procede del hebreo qahal, "comunidad". Cuando un palmesano dice "el Call", está usando, sin saberlo, una palabra que se pronunciaba en las sinagogas de la ciudad hace más de seiscientos años.
2. La puerta que ahora está en el suelo
Al comienzo de la calle del Sol, una placa en el pavimento marca dónde se abría la entrada principal al Call Major, que estaba amurallado. Y la calle que conduce hasta ella se llama, precisamente, carrer del Call. Muchos la pisan cada día sin saber que están cruzando una frontera medieval.
3. Un arco que delata dos calles mayores
En el cruce de Can Dusai con Montesión se levanta un gran arco. No es decorativo: según la ruta oficial de Visit Palma, indica que ambas eran las arterias principales de la judería. Buena parte del trazado de estas calles sigue siendo el original.
4. Un callejón que fue escuela
El carrer de les Escoles, también conocido como carreró del Call, debe su nombre a las escuelas hebreas del barrio. Es uno de esos topónimos que resisten siglos después de que desaparezca aquello que nombraban.
5. Montesión y la pared del carrer del Vent
La iglesia de Montesión se levanta donde estuvo la sinagoga mayor. Lo que pocos saben es dónde buscar lo que queda de ella: algunos historiadores apuntan a estructuras embutidas en el muro lateral que da al carrer del Vent. Merece la pena rodear la iglesia antes de entrar.
6. La plaza de los cartógrafos
La tradición sitúa en la plaza de Sant Jeroni la casa de los Cresques, padre e hijo, autores del Atlas Catalán de 1375, uno de los mapas más célebres de la Edad Media. Ya hablamos de ellos al repasar la historia de la bahía y la ciudad antigua. Hoy es una plaza tranquila; entonces fue uno de los mejores talleres de mapas de Europa.
7. Los "del carrer"
Tras las conversiones, los descendientes de los judíos se concentraron en torno a las calles del Segell, Sant Bartomeu y la Argentería, donde vivieron hasta prácticamente el siglo XX. Eran los xuetas, y como la palabra se usaba como insulto, preferían llamarse a sí mismos "los del carrer". El nombre de la Argentería también tiene su explicación: fueron durante siglos los plateros y joyeros de la ciudad.
8. Una plaza construida sobre la Inquisición
La Plaça Major, hoy llena de terrazas, ocupa el solar de la Casa Negra, la sede de la Inquisición, derribada en 1823. Queda un único recuerdo en el callejero, el carrer de la Inquisició. Y un detalle más escondido: en la actual Costa del Teatre aún se conserva una placa con su antiguo nombre, Costa de la Inquisició.
9. La placa de la plaza Gomila
En 1691, cuatro autos de fe condenaron a muerte a treinta y siete xuetas, y tres de ellos fueron quemados vivos. Una placa en la plaza Gomila recuerda hoy a las víctimas, y una calle cercana lleva el nombre de una de ellas, Caterina Tarongí. Es el rincón más serio de esta lista, y también el más necesario.
10. Un centro para empezar (o terminar)
Para ordenar todo lo anterior, el Centre Maimó Ben Faraig, en la calle de l'Almudaina, es el centro de interpretación de la cultura judía de la ciudad. Conserva restos de muralla romana, mapas y fotografías del antiguo barrio. Para trazar el recorrido entre calles, también puede servir nuestro paseo por el antiguo barrio judío.
El Call no se visita como un monumento: se descubre mirando hacia abajo, hacia las esquinas y hacia los nombres de las calles. Pocas ciudades esconden tanta historia en tan pocos metros.