De Bellver al Teatre Principal: así cambia de compás la vida cultural de Palma
El 27 de agosto, cuando la luz cae sobre los pinos de Bellver, el Maria Antònia Gili Quartet pondrá el último acorde a un mes de jazz al raso en el castillo. Un mes después, el 25 de septiembre, el telón del Teatre Principal se alzará sobre una temporada que celebra más de siglo y medio de historia. Entre esas dos fechas, separadas por apenas cuatro semanas, Palma cambia de compás: del jazz improvisado bajo las estrellas al rito, más formal y más antiguo, del teatro.
La última noche de jazz en el castillo
Desde el 6 de agosto, cada jueves a las 21:00 h, el Castell de Bellver ha acogido el Jazz Palma Festival dentro del ciclo Nits a Bellver, organizado por el Ajuntament de Palma. Harlem Gospel Travellers abrió el ciclo con gospel y soul; el Pep Garau Sextet, referente del jazz balear, tomó después el escenario; El Combo Batanga aportó los ritmos afrocubanos. El cierre, el 27 de agosto, corre a cargo del Maria Antònia Gili Quartet, con la trompetista homónima al frente de un repertorio de composiciones propias. Las entradas para esta última cita se venden por zonas, desde 10 euros en las arcadas hasta 15 euros en el primer piso, a través de Palma Cultura.
Pocos escenarios de la ciudad tienen tanto peso simbólico como este: el castillo circular más antiguo de Europa, construido en el siglo XIV para Jaime II, lleva décadas alternando la historia militar con la música, como ya contamos al hablar de los Estius Simfònics que también suenan entre sus muros cada verano. Eso sí, quien quiera subir esa última noche debe saber que Bellver está a unos tres kilómetros del casco antiguo y en cuesta: mejor en taxi o autobús que a pie, especialmente de noche.
La ciudad respira, y luego se levanta el telón
Los primeros días de septiembre tienen ese silencio particular de las ciudades que acaban de despedir el verano: menos turistas, temperaturas más amables, un ritmo que vuelve poco a poco a lo cotidiano. Antes incluso de que se levante el telón del Principal, el casco antiguo ya empieza a moverse: las salas íntimas del centro recuperan su programación de conciertos, un adelanto del Jazz Voyeur Festival que, como cada año, suele cerrar el mes de septiembre. Para quien busque el calendario completo de exposiciones, estrenos y conciertos, ya lo desgranamos en nuestra guía de la agenda cultural de Palma en septiembre.
Pero hay una fecha que marca, de verdad, el cambio de estación: el 25 de septiembre, cuando el Teatre Principal de Palma abre su temporada 2026/2027 con Todos los ángeles alzaron el vuelo, de la histórica compañía La Zaranda. Dos días después, el 27, la coreógrafa Ester Guntín inaugura la programación de danza con Quiso negro. La nueva temporada incluye, además, la 41ª edición de su Temporada de Ópera, y arranca la venta de abonos el 2 de septiembre, con entradas individuales disponibles desde el 5. Entre los primeros títulos de octubre destaca Cyrano, coproducción del propio teatro con La Impaciència.
El Teatre Principal, con más de siglo y medio de historia, está a apenas diez minutos a pie desde Es Princep, cruzando el casco antiguo: una manera muy palmesana de empezar la noche, paseando.
Un compás, dos escenarios
Hay algo casi coreografiado en este relevo: el jazz se apaga en lo alto de una colina boscosa mientras la ciudad, abajo, enciende de nuevo las luces de un escenario del siglo XIX. Antes de que empiece la función, o después de la última nota en Bellver, la azotea de Es Princep sigue siendo un buen lugar para dejar que ambos mundos se asienten, con la Catedral iluminada y la bahía como testigo silencioso del cambio de estación.